Patrimonio

IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO APÓSTOL

Interior Iglesia

Elemento artístico señalado de esta localidad es el edificio de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol en el que se combinan distintos rasgos constructivos de los estilos gótico, renacentista y barroco, desarrollados desde el siglo XV al XVIII. El templo tiene una edificada en el siglo XVI, añadida a la cabecera gótica, único elemento con el que contaba la iglesia a finales del siglo XV. La primitiva cubierta de la nave era de madera, la cual persistió hasta que a mediados del siglo XVIII se acometieron las importantes obras barrocas que dieron al edificio su aspecto definitivo, sustituyéndose por la actual bóveda de cañón con lunetos. Entre sus contenidos artísticos se cuentan diversos retablos barrocos, habiendo desaparecido el mayor, obra del siglo XVI compuesta por 24 tablas góticas atribuidas a Antón de Madrid o Estacio de Bruselas, de las que únicamente se conservan dos representando a San Pedro ad Vincula y San Juan Bautista.

La torre es de fines del siglo XV y comienzos del XVI, se alza a los pies y presenta sucesivos cuerpos almenados que perfilan su aspecto de fortaleza, lo que se encuentra también en otros templos de la Tierra de Barros.

En el interior del templo se conservan varios retablos laterales del estilo barroco, así como la capilla mayor, del mismo estilo, datable en la primera mitad del siglo XVIII.

También es de significar en esta localidad el que fuera convento de Religiosas Dominicanas con el título de Nuestra Sra. de los Remedios, que ha sido la única parte del conjunto monacal que, tras la Desamortización del pasado siglo, se ha conservado hasta nuestros días.

Sin ser de grandes dimensiones, constituye un excelente ejemplar arquitectónico del primer cuarto del siglo XVII en el contexto de nuestra arquitectura rural, ejemplar que además guarda una muestra retabilística de los siglos XVII y XVIII de indudable interés regional, junto con otras piezas artísticas de primer orden: azulejería hispalense del siglo XVII en los netos de las gradas de la capilla mayor, extraordinaria imagen del Nazareno “El Señor de la Paz” de finales del siglo XVIII atribuible a Blas Molner.

ERMITAS

Ermita de San Andrés

De acusado interés resulta la ermita de San Andrés, que fue la parroquia primitiva. Se trata de una pequeña construcción mudéjar, edificada en ladrillo, que se mantiene poco modificada respecto a su primer estado, presidiendo una plazoleta de gran sabor ambiental.

Existen otras ermitas dignas de atención, todas de acusado interés morfológico, son las ermitas de

  • San Felipe,
  • Santa Ana,
  • San Antón,
  • Padre Jesús de la Fortaleza,
  • la Soledad y
  • San Isidro.

EDIFICACIONES DE INTERÉS

Biblioteca Pública Municipal (Maizflor)

Junto a la ermita de San Andrés se localiza el antiguo Pósito, obra del XVIII, hoy utilizado como Biblioteca Pública Municipal (Maizflor) y Juzgado de Paz.

En la misma placilla se sitúa la casa solariega de los Rangel, hoy lamentablemente desvirtuada por numerosas transformaciones, en cuya fachada luce un excelente esgrafiado.

Otras mansiones de significada composición son las de los Gutiérrez de Salamanca, Solís, Becerra, Castañeda, Velasco, Millán de la Hiz y muchas mas que confieren un particular empaque al paisaje urbanístico.

En la alineación de espacios abiertos que configura el centro de la población, se hallan como más significados: Casa de la Encomienda y Ayuntamiento. La Casa de la Encomienda conserva su sencilla fachada y el patio interior porticado de doble galería.

De sobresaliente atractivo plástico resulta el Ayuntamiento, uno de los más hermosos, quizá de la región, en cuya variada composición destacan sus soportales y galerías. El edificio correspondiente a un antiguo centro religioso conectado con el convento franciscano de Montevirgen de Villalba, fue restaurado con notable acierto en 1.920, presentándose hoy impecablemente encalado y cuidado.

MONUMENTO AL AJERO

AJERO

Producto especialmente característico de Aceuchal es el ajo, del que a su vez resulta inseparable la figura del ajero.

En homenaje a tan significada figura, el pueblo tiene un monumento dedicado al “ajero”, expresiva obra en bronce de Fulgencio León Manchego, erigida en 1.985.

En conexión con el ajo, los paisanos de Aceuchal son conocidos a nivel general con el apelativo popular de “piporros”.